
Conclusiones: III Congreso del Foro Rural Mundial. Hacia un desarrollo solidario: reto y compromiso
EL FORO RURAL MUNDIAL Y SU RED DE SOCIOS Y DE COLABORADORES APUESTAN POR UN COMPROMISO PERSONAL Y SOLIDARIO EN FAVOR DEL DESARROLLO GLOBAL
Introducción
Entre los días 19 y 21 de octubre tuvo lugar el III Congreso Internacional del Foro Rural Mundial (FRM) que acogió a representantes de 32 países.
La estructura del Congreso basada en ponencias, mesas redondas y comunicaciones permitió reunir en el mismo espacio y tiempo a organizaciones de desarrollo rural, agrupaciones de agricultores, mundo cooperativo, organizaciones de la sociedad civil, mundo empresarial, gobiernos, etc. Todos ellos aportaron visiones regionales desde África, América Latina, Asia y Europa.
Junto a ellos también se contó con la presencia de representantes de organismos multilaterales como la FAO, ONU, FIDA o el FMI lo que permitió conocer las propuestas que a nivel internacional se están llevando a cabo para enfrentar los problemas de subdesarrollo que padecen muchas regiones en el mundo.
Tras dos días y medio de debates, fueron muchas las ideas y propuestas que salieron a relucir y que activaron procesos de respuesta. A continuación se recogen algunas de las conclusiones extraídas por la Secretaría del FRM.
Marco del debate
Los debates en el seno del Congreso han constatado la evidente contradicción entre la aparente mejora de algunos indicadores macroeconómicos en el conjunto del planeta frente a la situación real y condiciones de vida de un número importante de personas que siguen sumidas en la marginación y en la pobreza.
La realidad de muchas familias campesinas en el Sur de Asia, en África y en América Latina no ha mejorado con la aplicación de programas de reforma económica y de liberalización del comercio. Más bien, el modelo económico dominante ha conducido al empobrecimiento de millones de pequeños campesinos, que se ven diariamente obligados a emigrar y a abandonar sus raíces culturales y su forma de vida.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio están todavía lejos de ser alcanzados. La pobreza extrema sigue siendo un fenómeno fundamentalmente rural. Muchos pobres rurales se ven apartados de sus derechos fundamentales como son el acceso a la tierra, A la alimentación, la educación, la salud, y sobre todo, el derecho a opinar y a participar en la formulación de las políticas nacionales e internacionales que les afectan.
No hablamos de problemas de escala local que afecten sólo a unos, mientras otros puedan olvidarse de dichas realidades. Se trata de retos de incidencia global. La sostenibilidad del planeta entero está en riesgo y todas las zonas rurales del mundo se ven afectadas por las mismas presiones. El desarrollo rural es un bien público global.
En el caso particular de África se han identificado varios factores que explican su situación. Entre ellos destacan parte de herencia colonial, unos gobernantes y gobiernos débiles presionados por intereses comerciales externos, una clara constatación del fracaso de la ayuda realizada durante años que dejaba al margen de las decisiones a los propios interesados y una percepción mundial exterior condicionada por una información sesgada de la realidad que allí se vive.
Gracias a la presencia de numerosos expertos africanos hemos constatado el verdadero espíritu que anima a los pueblos de África, continente que cuenta con una sociedad civil en proceso de toma de conciencia y de compromiso, orientados a conseguir un bienestar para todos.
No es sólo el momento de hacer un diagnóstico de la situación, aunque las contribuciones al congreso han aportado evidencias suficientes sobre el fracaso del modelo de globalización uniformizadora. Este modelo, ignorando las graves desigualdades existentes, se guía por criterios de corto plazo, y olvida las implicaciones de la globalización sobre las próximas generaciones, sobre la biodiversidad, sobre la soberanía alimentaria, sobre las culturas ligadas al territorio y sobre los derechos más esenciales de las personas.
Asumimos que es la hora de la solidaridad y, especialmente, del compromiso responsable. Esto deberá implicar un cambio de cultura en el mundo urbano y en los responsables gubernamentales que se manifieste en políticas activas a favor de todas las zonas rurales. Estas políticas no deben ser el resultado de “respuestas de emergencia” o simple benevolencia, sino de la convicción de que todos ganaremos asumiendo un compromiso SOLIDARIO, con un horizonte a largo plazo.
¿Cuáles son las bases de este compromiso?
Denunciar los intereses económicos y comerciales que favorecen la apropiación de recursos por unos pocos en detrimento de las condiciones de subsistencia de millones de campesinos, y del desarrollo sostenible.
Aprovechar los canales que ofrece la empresa privada, con su responsabilidad social, y buscar acciones conjuntas con organizaciones sociales que promuevan inversiones racionales y que no se limiten al mero beneficio económico.
Respaldar la auto-organización de los espacios rurales, incluyendo todos los colectivos que habitan en los mismos: pequeños campesinos, mujeres, organizaciones sociales, comunidades locales, etc.
Cuestionar el modelo de cooperación y de transferencia de tecnología aplicado a los países en desarrollo. La cooperación debe estar, prioritariamente, al servicio de las comunidades rurales, de su identidad y medios de subsistencia. No es sólo la cantidad de la cooperación sino la calidad de la misma lo que importa.
Trabajar por política migratorias solidarias pactadas que reconozcan su papel como una oportunidad para el desarrollo económico, social y cultural sostenible y no como una amenaza. Los procesos migratorios y su impacto real deben ser comprendidos por la sociedad, lo cual exige un programa ambicioso de sensibilización y comunicación.
Reclamar a los gobiernos de los países desarrollados que cumplan su palabra y alcancen sus compromisos de financiación a la cooperación al desarrollo. La meta del 0,7% se está quedando corta incluso antes de ser alcanzada.
· Fortalecer las redes internacionales que promuevan el intercambio de experiencias y buenas prácticas sobre desarrollo rural.
No se ha hablado de utopías se ha hablado de realidades, de derechos, de participación, de la necesidad de paz y de acción por el bien común. Es el momento de replantearnos el esquema mental heredado, de cambiar el concepto de Bienestar Humano y de comprender que el cambio beneficiará al mundo rural y por extensión al urbano de todo el mundo.
Aprovechamos para terminar las palabras de La Sra. Pauline Hien, Gobernadora de la región Centro sur de Burkina Faso, “trabajemos a largo plazo hacia un modelo diferente de desarrollo, un modelo Solidario”. En este III Congreso y en otros foros ya se ha lanzado la llamada. Es hora de responder…






